El vuelo de la ilusión

Sus alas se movían surcando un cielo aún más azul que sus plumas, recortando las blancas nubes que parecieran de algodón. Cada uno de sus movimientos mostraban el estado de ánimo en el que se encontraba, algo así entre exaltado y un poco asustado.

Este era el inicio de una nueva y emocionante etapa. Desde el mismo momento en el que rompió el huevo que le envolvía y se bebió de un sorbo su primera bocanada de aire fresco, en su mente se instaló una idea que no hizo más que crecer y crecer al mismo tiempo que su cuerpo de ave, su pico naranja y las alas que en un tiempo record aprendió a utilizar para volar: él iba a ser el protagonista de maravillosas aventuras en lugares exóticos y lejanos. Le parecía un desperdicio sobrevolar la vida, necesitaba aletear con todas sus fuerzas dentro de ella.

¡Y por fin había llegado el momento, iba a cumplir su sueño! Pero tenía que reconocer que, aunque fuera algo tan deseado, también sentía un poco de desasosiego por lo que se pudiera encontrar. ¿Y si no conseguía hacer amigos y amigas en el destino? ¿El lugar al que se dirigía era tan maravilloso como parecía? ¿Lograría hacerse un hueco viniendo de un sitio tan pequeño y distinto?

El recorrido era largo y comenzaba a notar el cansancio. Para no pensar en las agujetas que iba a tener al día siguiente desde las alas al pico, recreaba la despedida de sus padres y hermanos y ese recuerdo le hacía sentir un pequeño pellizco en el corazón. Ya les echaba de menos, aunque sabe que siempre estarán ahí y que, por suerte, los pájaros tienen los traslados de un lugar a otros pagados, basta con tener ganas de reunirse y no dejar de mover sus extremidades hasta alzar el vuelo.

Poco a poco su ritmo de aleteo va disminuyendo al visualiza su destino, ¡Por fin está llegando! Comienza a descender despacio, sin prisa, disfrutando del momento… hasta que, de repente, algo surge de manera inesperada y a gran velocidad, impulsado desde el suelo, y le desequilibra. Él no sabe reconocerlo, le parece un extraño artefacto, pero más tarde le explicarán que es uno de esos juguetes con los que los niños se entretienen lanzándolos al aire, lo más arriba posible. Trata de mantenerse, pero el cansancio y el golpe hacen mella y finalmente se va dejando caer. Antes de cerrar los ojos, intenta descubrir dónde van a terminar sus huesitos de pajarito. Observa una inmensa masa gris, cada vez más cerca, cada vez más cerca, y más, y más… hasta que… ¡cataplam!

Despierta pero no las tiene todas consigo. Abre primero un ojo con muchísimo cuidado y lo mueve de un lado a otro. Se da cuenta de que así no va a conseguir enterarse de nada y decide abrir el otro. Pega un respingo. Está tumbado en el suelo y sobre él un círculo de cabezas de distintos animales le miran con curiosidad. Distingue a un hipopótamo gris y a un mapache, o eso cree, nunca ha visto ninguno. La cabeza que está pegada a ellos es la de una jirafa guapísima que cuchichea con lo que parece ser una tigresa a rayas. Le asusta un poco descubrir que también le observa un cocodrilo y se recrea ante la cara sonriente de un perro. Pero será una gallina que sobresale entre el resto la que aparte a los demás y se dirija a él en tono calmado.

  • ¡Hola! ¿Te encuentras bien? ¿Puedes moverte?

El intrépido pajarillo agita el cuerpo, despliega las alas y, al comprobar que no hay nada roto, responde asintiendo con la cabeza.

La gallina sonríe, le ayuda a levantarse y le comenta divertida:

  • Caíste sobre el hipopótamo Tirso, así que sabíamos que mucho daño no te podías haber hecho.

Nuestro protagonista mira alrededor, todavía atónito, mientras la gallina Luisa pronuncian las palabras claves:

  • Tranquilo, te ayudaremos en lo que necesites. ¡Bienvenido a nuestro lugar en el mundo: Mon!

Fermín el pájaro sonríe todo lo que le permite su pico. Ahora sí, su aventura acaba de empezar.

Continuará…

 

Escrito por Ana Megias 

Ilustrado por Teresa Bellon

Comments

  1. Ohhh!!! Me encanta!!! Qué ganas de leer todo lo que tengas que contarnos.

    septiembre 20, 2017 Responder
    1. Maria Ercole

      Muchas gracias Mery :-)))))

      septiembre 20, 2017 Responder
  2. yuuupiiii

    septiembre 20, 2017 Responder
    1. Maria Ercole

      Gracias Vir!!!! :-)))

      septiembre 20, 2017 Responder
  3. Qué maravilla de cuento!! Felicidades por el blog y por este primer año alegrándonos cada día con la pandilla.

    septiembre 21, 2017 Responder
    1. Maria Ercole

      Gracias Chejo, un placer tenerte por aquí :-))

      septiembre 21, 2017 Responder
  4. Qué bonita historia hay detrás de vuestros animalitos María, me ha encantado!

    septiembre 21, 2017 Responder
    1. Maria Ercole

      Muchas gracias Elena, que bien verte por aquí! a mi me encanta tu última colección es una preciosidad!

      septiembre 21, 2017 Responder
  5. Tú eres Fermín: valiente, bonita, trabajadora y decidida ¡Feliz primer año de MON! Ahora que sabes lo que es volar ni me puedo imaginar hasta donde llegarás ❤️

    septiembre 21, 2017 Responder
    1. Maria Ercole

      Gracias Sam, si tu estás a mi lado todo será más bonito y fácil :-))

      septiembre 21, 2017 Responder
  6. Por fin he encontrado un hueco para leerte en el estreno de tu blog! Ay María, qué abandonadito tengo el mío, y no sabes lo mal que me sabe. Pero bueno, qué te voy a contar que no sepas de lo que supone llevar una tienda, en fin… Enhorabuena bonita, me ha encantado el cuento, esa pandilla son para comérselos! Un abrazo

    septiembre 21, 2017 Responder
    1. Maria Ercole

      Gracias Sonia, claro que te entiendo 🙂 ya hablaré por aquí de tu preciosa tienda, un beso enorme!

      septiembre 21, 2017 Responder
  7. Me encanta la historia! Esta pandilla es lo más! Genial comienzo en el blog! Un abrazo y besote fuerte

    septiembre 23, 2017 Responder
    1. Maria Ercole

      Gracias linda, también hablaré de tu bonito proyecto por aquí, un beso 🙂

      septiembre 24, 2017 Responder

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